22 junio 2017

PFQMG (VOL.2)- Cap. 2.Si me lastimas, te lastimaré más fuerte

Él
Cinco días después…





—¿Estás seguro con eso? Porque te recuerdo que ella botó a la basura tu último regalo, sin consideración —dice mi amigo mientras suspira y se recuesta en el cómodo sillón verde ubicado en la terraza de mi sala, con vista al jardín.

También suspiro mientras intento llevar un cigarrillo a mi boca; en estos últimos meses Mia me convenció de dejarlo porque le parecía asqueroso que lo hiciera, pero la ocasión parece que lo amerita. Apenas y logro dar una calada cuando siento que me ahogo y el sabor amargo ya no me reconforta como antes. Tal vez toda la terapia con Mia funcionó.

Apago el cigarro no sin antes ofrecerle a Adam. Él lo rechaza y continúa viendo al horizonte, sus pies subidos sobre una mesita de caoba que mi hermana Pam compró en uno de sus tantos viajes para “reencontrarse” a sí misma.

—Y tienes que eliminar esa barba —continúa diciendo mi amigo, sus brazos están ahora cruzados sobre la parte posterior de su cabeza.

—¿Por qué la tengo que eliminar? —pregunto con verdadera curiosidad—. ¿Crees que no le guste a Rita?

Adam niega con la cabeza.

—No es eso… Es que creo que tendrá otro nuevo lugar de donde agarrarte y patearte además de tu trasero peludo.

Resoplo ignorando su risa. Rita entenderá las circunstancias de por qué la abandoné.

Me dolió haberlo hecho de la forma en que lo hice, pero cuando ella escuche mi historia completa lo va a entender. Sé que lo hará.

A quién engaño, lo más probable es que se lance como luchadora de sumo contra mí y me saque el aire de una patada. Al menos yo lo haría.

Desvío la vista del jardín y miro a los ojos de Adam.

—No me importa lo que haga con esto, pero entrégaselo por favor.

Le paso un sobre de color negro con letras impresas en plateado.

—Hombre, ella de seguro lo va a botar a la basura cuando sepa que esto viene de ti —dice él.

—Entonces no le digas que es mío.

—Uff —Adam toma el sobre—. Cuando vea lo que contiene se va a poner furiosa.

—No me importa que le dé un ataque de ira. Ella tiene que ir —digo esta última parte casi gritada.

—De acuerdo. Es curioso, pero a ambos les salta una vena de la frente en el mismo exacto lugar siempre que me gritan.

Ruedo los ojos.

—Prométeme que vas a hacer todo lo posible para que Rita asista a ese evento —le digo.

Adam se encoge de hombros.

—Haré lo que pueda —responde él—. Va a tener que ir engaña entonces.

Asiento con la cabeza, sentándome en el sillón al lado del suyo. Mis pies también se recargan contra la misma mesa mientras doy un largo resoplido de cansancio.

—Me siento muy mal por ella. Me porté como un imbécil —comento, negando con la cabeza.

—Todos tenemos nuestros momentos de idiotas, como yo, por ejemplo.

—¿Qué hiciste ahora? —pregunto elevando una ceja.

—Pues… —Adam se queda en silencio, repentinamente se pone de pie y comienza a tirar de la faja de su pantalón.

—Oye —elevo ambas manos al aire—. Detente ahí, no quiero ver tu trasero asqueroso.

Pero Adam me ignora y baja unos centímetros de su pantalón, dándome la espalda. Es allí cuando noto un horrible tatuaje decorado con flores apenas visibles, ubicado justo en la base de su espalda baja.

—¿Eso es un nombre? —pregunto, sin podérmelo creer—. ¿Te tatuaste el nombre de tu novia en la espalda?

Mi amigo se ajusta de nuevo su pantalón y se da vuelta, con cara de arrepentimiento.

—Sí. Estaba demasiado borracho y me sentía enamorado.

—¿Cuándo lo hiciste?

Estoy evitando reírme a toda costa.

—Hace más o menos un mes atrás. Siento odio hacia mí mismo ahora.

Entonces me río en voz alta.

—Yo también te odio en estos momentos. ¿De verdad te tatuaste el nombre de Marie? ¿No se supone que es la regla principal, eso de no tatuarse el nombre de nadie en tu cuerpo?

Adam vuelve a sentarse a mi lado, luciendo avergonzado.

—¡Yo sé! Pero te juro que ni siquiera recuerdo el momento en que lo estaban tatuando. Me encontraba demasiado ebrio como para recordarlo, solo sé que al día siguiente desperté desnudo y con el nombre de Marie en un lugar poco agraciado.

—Mira el lado bueno —le digo.

—¿Cuál lado bueno?

—Al menos no te tatuaste su cara.

Me rio más fuerte y tiro mi cabeza hacia atrás, riendo histéricamente.

Noto de reojo la mirada furiosa de Adam.

—Si Anna se llega a enterar…

Detengo mi risa.

—¿Anna? ¿Todavía vas tras ella? Tienes novia, te lo recuerdo.

Él asiente con la cabeza, con resignación.

—No me lo recuerdes. Ella se está poniendo intensa; empiezo a creer que tomé una gran mala decisión al estar con Marie.

Me encojo de hombros.

—Los dos somos los peores tomando decisiones, lo puedo asegurar. Al menos la chica te es fiel y no te engaña…

Adam desvía la mirada, de nuevo, avergonzado.

—¿Qué? —pregunto—. ¿Dije algo malo?

—Descubrí hace poco, creo que el mismo día que me hice el tatuaje, que ella ya tiene novio… y otros amantes con los que comparte la cama.

—¿Qué? Adam, eso es asqueroso. ¿Por qué sigues con ella? ¿No tienes dignidad, o temor por alguna enfermedad sexual?

Mi amigo eleva una de sus cejas, mirándome como si fuera tonto.

—¿Me estás preguntando eso en serio? ¿No eres tú el que aceptó de nuevo a Mia aun sabiendo que te fue infiel? ¿Dónde quedó tu dignidad cuando escapaste con ella?

—Eso es distinto. Y no escapé con ella —me defiendo—. Lo tuyo es ignorancia.

—Ella te dijo que no la dejaras, ¿cierto? —me pregunta él—. Eso fue lo que me contaste, luego dejas a tu novia por tu ex y, ¿yo soy el ignorante? Tenías algo bueno, yo ni siquiera eso tengo, ¿y lo abandonas?

—No fue mi intensión… me gusta Rita, de verdad. Pero Mia me necesitaba más.

Adam niega con la cabeza.

—Mejor ahórrate las explicaciones para cuando mires a Rita, claro, si es que te deja respirar antes de que comiences a decir una palabra. Yo que tú, mejor me compro una de esas rodilleras para la entrepierna, la vas a necesitar.

Asiento, estando de acuerdo con él. Rita me va a partir la cara cuando me vea. Lo sé, y aun sabiendo eso la extraño mucho.

No hay nadie que bromee como ella o que me ponga de tan buen humor con tan solo una palabra. Mia carece de todo eso. Ahora lo entiendo y me recriminé por eso estos últimos meses, aunque valieron la pena porque finalmente, y aunque fue difícil, entendí cómo superarlo, como avanzar. Ahora soy libre de estar con quien realmente quiero estar.

Con un último suspiro, me acomodo en el sillón y pienso en estos últimos tres meses. Mia me necesitaba mucho; ella estaba débil, sin confianza y con un caos en la cabeza.

Rita por su lado es segura, fuerte y nada parece derribarla. Es como una fortaleza con dragón y calabozos incluidos. Era clara la ecuación de a quién acudiría en un momento tan delicado… ¿o no?

Cierro los ojos por unos segundos y pienso en lo siguiente que debo hacer.

—No te vayas a asustar —escucho que dice Adam después de unos minutos de silencio—. Pero estaba pensando en terminar con Marie.

—¿Eso debe asustarme? —respondo aun sin abrir los ojos—. El asustado debes ser tú, me imagino que dejas a Marie para salir con su prima. Prepárate para el infierno que vas a desatar.

—Eso no es del todo falso, pero no, no es por eso que te dije que no te asustaras. Resulta que veo el auto de Mia y se acaba de estacionar justo enfrente.

Abro los ojos y veo directo hacia el vehículo que se acerca lentamente.

Se dibuja una sonrisa enorme en mi cara al verla.

—Esa es ella —digo con la sonrisa aun bien puesta.

—Vaya —suspira Adam, viendo en mi dirección—. Cualquiera diría que estás demasiado alegre por verla.

Desestimo lo que dice con un simple gesto de mano y corro hacia abajo, para ser quien la reciba.

Ni siquiera espero a que baje de su auto cuando ya estoy a mitad de camino para verla.

Cuando ella sale del vehículo y me ve de pie, sonríe con cariño y rueda sus ojos.

—¿Viniste a comprobar si estoy bien? —pregunta con voz clara y mucho más alegre de lo que nunca la he escuchado—, porque si es así te informo que estoy de maravilla.

Ella me extiende sus brazos para que corra a abrazarla, y así lo hago. La abrazo con fuerza, la abrazo por todo lo que ha tenido que pasar y por todo lo que ha logrado dejar atrás.

Cuando me separo noto una figura en su vehículo, viendo en nuestra dirección, sonriéndonos a ambos.

—¿No me digas que trajiste a…?

—Sí —dice Mia—. Está conmigo. Aunque tenemos planeada una tarde entretenida en una repostería cercana, así que voy directo al grano: ¿ya le diste a Rita la invitación?

Mi rostro enrojece por un instante pero luego se relaja.

—Ella no quiere hablarme —le respondo—, no soy su persona favorita en estos momentos. Tuve que dársela a Adam para que él se la entregue a ella.

Mia rueda los ojos, quitando algunos de los mechones rubios que caen en su rostro.

—Ya querrá hablar contigo pronto —dice, sus manos compulsivamente van directo hacia mi cara, tocando mi recién adquirida barba—. El sábado es el gran día, tienes que bañarte y usar algo decente.

Asiento de mala gana, sin querer realmente darle la razón.

—Esta será la primera vez que la mire después de tres meses de no estar junto a ella.

—Oye —intenta animarme Mia—. Tranquilo que lo vas a hacer bien. Yo iré también personalmente para hablar con Rita. Ella necesita una disculpa por todo el caos que causé.

La sonrisa de Mia titubea por unos instantes, pero luego regresa con fuerza.

—Te veré hasta el sábado entonces —dice despidiéndose con la mano.

—Claro que sí, allí te esperaré.

Mia retrocede un poco y sonríe una última vez; se le ve más feliz ahora, más completa. Definitivamente Rita entenderá todo.

—Hey, espera —la detengo—. ¿Viniste hasta aquí solo para preguntarme eso? Pudiste habérmelo dicho por teléfono.

—No era solo para eso —admite mordiéndose el labio inferior—, también quería preguntarte si pensaste sobre lo de Berlín.

Recuerdo cuando me ofreció irme a Berlín con ella, fue algo de último momento y juró sentirse mejor en cuanto a su depresión y estado de ánimo. Ella no me necesita más, eso lo entiendo ahora.

—Ya lo pensé bien. Mi respuesta sigue siendo la misma: no, por ahora.

Noto un poco de desilusión en sus ojos, pero desaparece rápido.

—Está bien. Ahora sí, debo seguir mi camino.

—Y yo debo seguir el mío —comento. Mia se despide con un saludo de mano, y luego la veo subir a su vehículo sin mirar atrás.

Me despido también del chico sentado a su lado, esperando por ella: Diego, quien la rescató cuando ella intentaba suicidarse. Él y Mia lograron congeniar bastante bien para sorpresa de todos y, al parecer, intentan formar algo.

Ambos tuvieron mucho contacto en estos últimos tres meses ya que él estuvo muy pendiente de ella, y eso me hizo recapacitar en cuanto a mis prioridades. Sí, Mia me necesitaba en ese entonces, pero ya no lo hace y ya nunca lo hará.

Solo espero que Rita decida ir este sábado porque muero de ganas por verla y decirle lo tonto que me siento sin ella.

—Adiós Mia, adiós de una vez —le digo, aunque ella no me pueda escuchar.

Es hora, de una buena vez, de seguir adelante.





******





Ese mismo día no puedo esperar por una respuesta de parte de Adam, así que le continúo escribiendo con insistencia:



«¿Ya hablaste con Rita?»

«¿Le diste la invitación? Es importante que esté»




Recibo a los pocos minutos después un mensaje de su parte:



«Relájate. Ya le di la invitación, no le dije que era de tu parte»



«¿Y?»



«¿Y, y?»



Suspiro mientras escribo pacientemente.



«¿Qué te dijo?»



Espero por su respuesta, pero no llega de inmediato.

Toma cinco minutos de mi vida para recibir algo de Adam:



«Dice que tal vez vaya… a ella casi no le gusta ver bandas en vivo»



«Pregúntale qué le gusta entonces»



Aproximadamente diez minutos después recibo respuesta de su parte:



«Me pregunta que si intento enamorarla o qué. Me dijo, de una forma muy ruda y directa, que no soy su tipo. Usó, y cito, “Un tiburón como yo no puede salir con otro tiburón como tú” Ah, y luego amenazó a mis bolas por mirar ocho segundos de más a su amiga en traje de marinera»



«Tiene que estar allí, la quiero ver cara a cara»



«Esto suena a encuentro de titanes… aunque bueno, el único golpeado vas a ser tú. Desde ahora: mis condolencias a tus pelotas»



Dejo mi teléfono de lado y pienso en cómo empezar de nuevo con ella. ¿Cómo puedo hacerlo cuando fui yo quien cerró lo que teníamos? Debe de haber una manera, no todo está perdido.





******





—¿Le dijiste que viniera? —le pregunto a Adam como por millonésima vez esa tarde del sábado. Me siento ansioso y esta será la primera vez en tres meses que veré a Rita a la cara; es hora de dar algunas explicaciones.

Ya es el gran día, y no la veo por ninguna parte.

Este día toca mi banda Ósmosis en un bar local llamado Hipotermia (sí, un nombre poco usual para un bar), y la invitación que le hice llegar a Rita era para que escuchara a la banda; dudo mucho que recuerde que le conté sobre ella hace mucho tiempo ya.

Siento que Adam, a mi lado, rueda los ojos.

—Sí —responde él—. Ya te lo dije, ella dijo que vendría.

—No está aquí.

—Paciencia entonces —dice mi amigo—. Además, ya sabes lo mucho que demora una chica en prepararse para una cita.

—Nadie le dijo que esta es una cita.

Fulmino a Adam con la mirada.

Mientras tanto, Elena, la hermana menor del vocalista del grupo, se pasea en su corta minifalda entre Adam y yo. Sujeta una esponja rosada y con ella nos frota la frente esporádicamente.

—¿Quién es Rita? —pregunta Elena, aplicando lo que sea que contenga la esponja—. ¿La conozco?

—Rita era la novia de Key —le responde Adam.

—Pensé que su ex novia se llamaba Mia —dice ella—. No recuerdo a ninguna Rita.

—La viste en el campamento que hizo mi familia hace unos meses —le digo.

Ella se limita a darme una simple mirada en blanco.

—No tengo idea —responde finalmente.

—Es pelo corto —comienzo a describirla—, sarcástica, fanática de Patch (un personaje de su libro favorito y por eso le digo Patchie), alérgica a los mosquitos o cualquier insecto medianamente inofensivo…

—Mmmm —Elena pone rostro pensativo, pero de nuevo parece en blanco—. Realmente no tengo idea. Cambiando de tema, Adam, ¿repetimos lo de aquella noche?

Elena eleva sus cejas de manera sugestiva.

Doy por terminada nuestra conversación sobre Rita.

—¿Cuál noche? —le pregunta él—. ¿La del año pasado? No quisiera revivir la experiencia, gracias. Además, se supone que Marie es tu “amiga”, ¿o me equivoco?

—Sí, ¿y eso qué tiene que ver? —escucho que responde ella.

—Pues que ella es mi novia, por ahora… o eso creo.

Eso parece alegrar a Elena porque cuadra los hombros, interesada en el asunto.

—¿Por ahora? —repite ella—. Esas son buenas noticias, significa que estarás soltero dentro de poco.

Adam asiente con la cabeza, mirando hacia la gente que parece multiplicarse dentro del bar. Hoy estamos a casa llena, y aun así no veo a Rita por ningún lado.

—Ya está aquí —dice Adam, viendo hacia una dirección en específico. Me señala el lugar que me dirige hacia una de las mesas ubicadas al fondo del local.

En efecto, es la mismísima Rita Fiorella Day quien parece acomodarse en una de las mesas.

Su cabello sigue por los hombros, su mirada es reservada y parece observar en todas direcciones; su mirada se detiene en el escenario improvisado del bar, en donde ya están ubicados los instrumentos que usaremos esta noche.

Sonrío al verla. Se ve hermosa, tal y como la recuerdo. Está usando unos jeans ajustados y una camisa un poco escotada de color negro.

—¿Hablo con ella ahora o después? —pregunto a mi amigo en busca de consejo—. Aunque si intento hablar después de la presentación de Ósmosis, ella va huir. Mejor voy ahora.

Empiezo a moverme en su dirección, pero ni siquiera puedo dar un paso lejos cuando siento una mano pesada en el hombro, deteniéndome.

—Es mejor que no vayas ahora —dice Adam, viendo directamente hacia la mesa de Rita—. No creo que esté sola.

—¿De qué hablas? —frunzo el ceño, desde mi posición apenas y puedo verla, pero sé que está sola.

Elena, quien se aburrió de nuestra conversación, se despide de nosotros con un gesto de mano y una promesa para ver a Adam más tarde.

Ninguno de los dos le presta atención.

—Que no está sola —repite mi amigo—. Mira para allá…

Entonces lo veo, hay un chico a su lado, con su… con su mano puesta en su cintura.

Parece como si él le estuviera hablando de algo, en el oído, y ella se ríe de lo que dijo. El chico es de cabello rubio y desde aquí no distingo bien el color de sus ojos, pero puedo apostar que son claros.

Un sentimiento un tanto desconocido me cruza por el cuerpo, ¿celos?

Veo cómo Rita se inclina cerca de él y deja que él le bese el cuello.

—Vaya —dice Adam a mi lado—. Tu vena definitivamente se va salir de tu frente… merece un buen nombre. Algo fuerte, algo como Sansón.

—Este no es momento para bromear —lo regaño, mi mirada todavía puesta en la pareja de Rita—. ¡Me dijiste que Rita no estaba saliendo con nadie! Me diste mala información todo este tiempo.

—Oye, no me eches la culpa. La vigilé todo lo que pude, todo eso sin verme acosador. Además, no es mi culpa que ella sea discreta con su nuevo amante. Mira como le devora el cuello.

Siento que mi temperatura corporal aumenta de ira solo con verlos.

Indignado, es así como me siento.

¿Rita está con alguien más? ¿Qué…?

—Respira hondo —dice Adam, burlándose de mí—. Ya va a pasar.

—Tengo que ir ahí, ahora —gruño.

Adam me toma del brazo antes de que haga una locura.

—Espera, Sansón, espera. Creo que Rita está a punto de levantarse.

Y así lo hace, Rita se levanta de su asiento y veo que agarra en dirección a los baños de mujeres.

Me suelto del agarre de Adam y voy en busca del chico que puso sus labios en el cuello de Patchie, ¡y ella se dejó!

—¡No hagas un show! —grita Adam, pero le saco el dedo medio y corro hacia la mesa en donde el rubio se encuentra solo.

Llego hacia su lado en un parpadeo y, como sea que pueda, me hago el intimidante.

Y sí, el chico es de ojos claros. Más específicamente de ojos azul bebé.

¡No parece real sino un estúpido maniquí!

—¿Puedo ayudarte en algo? —pregunta el chico, confundido al verme de pie, de brazos cruzados.

—¿Qué eres de la chica de cabello marrón que estuvo sentada aquí? —pregunto, yendo directo al grano.

El chico rubio eleva una de sus cejas y me mira con diversión.

—Ella es mi chica —dice, señalando la dirección por donde se fue Rita—. Nuestra relación es simple, básicamente nos acostamos sin compromisos, y omitimos los sentimientos de la ecuación, ¿por qué? ¿Te interesa? Ella es abierta a todo, con tal y no te vayas a enamorar.

¿Rita en verdad estaba haciendo esto?

—¡Claro que me interesa! —grito, enojado. Me interesa, pero de una forma distinta de como a él parece interesarle.

—Bien —responde el chico rubio—, pero tendrás que hacer fila porque ella y yo llevamos follando unos meses, Esa mujer es fuego en la cama, cuando se aburra de mí pasará al otro.

No iba a soportarlo más.

¿Hablaba así de Rita, tomándose tanta libertad en contar sus intimidades? Además, ¿Por qué Rita estaría haciendo algo como esto? Parecía algo no tan típico de ella. Esta no era mi Rita, era una extraña.

—¿Key? —escucho una voz a mis espaldas, probablemente Rita—. ¿Qué haces aquí?

Me giro para confrontarla, y sí, es ella, fulminándome con la mirada.

Es tan alta como la recuerdo, igual de hermosa y enojada como siempre. Pero a la vez sé que no es ella. ¿Quién es esta extraña que me mira ahora como si fuera a partirme la cara en dos?

—¿Qué haces con él? —le reclamo, señalándole el chico rubio.

Los ojos marrones de Rita se dirigen por unos segundos sobre el chico en cuestión, y sonríe al verlo.

—No tengo por qué darte explicaciones de mi vida —murmura ella—. Debí imaginarme que era por esto la insistencia de Adam para que viniera.

Estoy furioso. Realmente molesto.

Sí, esto me gano por lo de estos tres últimos meses, pero ¿de verdad hace esto?

—Rita… —pronuncio, pero nada sale de mi boca. Intento de nuevo, pero me encuentro sin habla.

Esta no es Rita, lo puedo decir por las miradas amargas que lanza en mi dirección.

Ninguno de los dos habla, nuestra única conversación es con nuestros ojos.

Pronto siento una mano pasearse por mi cintura, abrazándome por la espalda.

—¡Key, me costó encontrarte, te dije que vendría y aquí estoy! —Mia se desliza por debajo de mi brazo hasta quedar frente a nosotros. Sus ojos se encuentran con los de una sorprendida Rita—. ¡Rita vino también! Este momento parece perfecto para hablar a profundidad.

Niego rápidamente con la cabeza, haciéndole ver a Mia que se equivoca por completo.

—No lo creo —añado—. Mia, te presento a la pareja de Rita…

Lo señalo y es allí cuando Mia decide desprenderse de mi costado, luciendo más sorprendida todavía.

—¿Pareja? —pregunta ella.

Rita tiene el descaro de sonreír de oreja a oreja mientras se coloca a la par del chico rubio.

—Sí —responde ella—, él es mi pareja, su nombre es Aldo y ahora será mejor que nos vayamos. No tenemos nada que hacer aquí…

—Rita Fiorella Day —la interrumpo—, habla conmigo.

Mis palabras parecieron hacer su determinación más fuerte.

—No quisiste hablar conmigo en todo este tiempo —me responde ella, realmente furiosa—. No intentes ahora formar parte de mi vida cuando hace mucho que perdiste ese privilegio.

Intento seguirla y hablar con ella, pero Rita simplemente toma de la mano al rubio llamado Aldo y lo hace avanzar detrás de ella, con la cabeza en alto.

—Wow, eso fue… —Mia habla, pero queda en silencio al ver mi cara—. No es algo que me esperara.

Ni yo tampoco, para nada. Los veo salir juntos del bar, y ni siquiera pude aclarar nada de los que pasó entre Mia y yo en estos meses cuando ella se rehabilitaba.

Además, ¿Rita tiene a alguien más?

—Eso fue algo épico —escucho a Adam murmurar mientras viene a mi lado con una cerveza en la mano—. Fue una pelea entre vena de la frente y vena de la frente. Fue un: Lola, conoce a Sansón…

—No estoy de humor —comento, amargado.

¿Qué creía? ¿Que me iba a esperar eternamente? Pues esta es la prueba de que no.

—En serio, amigo —dice Adam—. No sabía que salía con alguien. Nunca la vi cerca de otro chico nunca. Pero mira el lado bueno…

—¿Cuál lado bueno? —pregunto.

—No hay lado bueno —se encoge de hombros—. Ya te jodiste, ella encontró a otro. Es inteligente, de hecho.

Esto no puede quedarse así. No lo hará.
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31 comentarios:

  1. Parafraseando a Adam:
    Ya te jodiste Key...

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  2. Perfecta e inteligente Rita, es lo minimo que el otro se merecia

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  3. Gracias Lia por el capitulo...ahora vayamos a Key el más IMBECIL en la historia de los IMBECILES, te lo tenías bien merecido, quien se cree para pretender que Rita le espere como monja en claustro...Ya quiero saber que pasará la siguiente semana(mordiendo mis uñas desde ya).

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  4. no me gusta porque todo lo que está haciendo ella parece que es planeado, y eso solo dice que le sigue importando, el no se merece nada, no es justo, el no la quiere, "le gusta" solamente, y ojalá ella realmente encuentre a otro, rezo porque de verdad aparezca un personaje nuevo que sea importante en su vida ella debería ser la misma rita y hacer que el no exista por imbécil, y taannn amigo es ahora de mia se pueden ir los dos a la....

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  5. ya te Jodiste Key!!!......por diosh!!! como tan estupido y mas encima aparece la maldita de Mia aaaaaaaaaaa......KEy te mereces lo que esta por pasar!
    solo espero que Rita no siga sufriendo...aunque aun falta lo peor de lo peor...Rosie...


    muy buen capitulo lo ame!

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  6. BElla, me encanta como va esta historia, gracias espero el proximo capitulo

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  7. Lia...
    No puedo esperar una semana se que soy un poquitín exigente pero puedes actualizar dos veces por semana jaja so fuera por mi te diría todos los días ��. Escribes increíble nos tienes pegadas al monitor o al telefono a todos. Me encanta como escribes y logras meterme tanto en la trama y siempre lo has hecho desde se solicita novio urgente.Nunca dejes de escribir pese a todo esto es lo que amas y por eso te amamos����

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  8. Lola conoce a Sansón!!!! Jajajaja. Morí. Nunca lo he dicho, pero amo tu forma de escribir. Gracias Lia. :D

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  9. Rita es genial...hazlo sufrir a Key!!! se lo merece. muchas gracias Lia!!

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  10. Ritaaaaaa fue geniallllll, sufeeeeee Key sufre, muchas gracias Los, esperando por la siguiente actualización

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  11. me encanto lo de las venas lola y sanson me rei mucho jajajajaja liaaa eres lo mas!! eres una gran escritora saludos desde colombia

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  12. Mori con Lola conoce a Sanson jajajajaja. amo a Rita, se merece un poco de felicidad entre tanto drama de su vida, Key es un tonto, era obvio que ella podría estar con alguien mas. Gracias por el capitulo!!

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  13. Tiene mucha pinta de ser un "acompañante" de pantalla, tal vez un amigo gay de Rita?, yo creo que era una trampa para Adam. Ella quiere proteger a Ana, Rita al ataque!Jajaja Maestra ídola!

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  18. No me gustó lo que el tal Aldo (que por cierto no lo recuerdo en prohibido enamorarse de Adam) dijo de Rita, creo que a Key le hubiese dolido más si pensará que tiene otro relación y sería con Aldo, ya que lo que dijo suena a despecho, y una relación sería suena a olvido, igual quiero seguir, quiero saber quién es Aldo jejeje

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  19. no nos abandones Lia, por favorcito actualiza, no nos dejes sin nuestra dosis semanal de Rita Lola y Key Sansón

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  20. lia por favor necesito más de esta historia me encanto <3

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  21. Los me encanta, ansiosa de poder leer el siguiente capítulo

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  22. Lía ya no nos hagas esperar tanto, necesito más de Lola y Sansón :(

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  23. Noooo!!!! 😱😱😱😱 Me ilucione..Donde está mí capítulo!!Donde está mí capítulo!!

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  24. Liaaaaaa no nos abandones :(
    Ya pasaron 2 semanas de nuestro ultimo capitulo, actualizaaa please!!

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  25. liaaaa plissss necesito mas de esta historia... liaa plis

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  26. Lia no seas malvada y actuliza porfis!! xD

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  27. Me caería bien el siguiente capítulo Lia.. actualiza ya por favor !!

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Gracias por sus valiosos comentarios :)

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